Nada tan ajeno como este sitio, y aún así es mi lugar.
Mataría, no por ver, sólo por poder deducir qué hay detrás del cristal. El sol me ha cegado tantas veces, y sin embargo puedo distinguirte entre siete millones.
Mírame. Me sobran los otros seis mil novecientos pares de ojos.
...
lunes, 20 de febrero de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Complemento Indirecto. (complemento al fin)
La ventana está abierta.
Tengo las manos heladas. Todo se escribe solo.
Una parte tuya existe.
En tu imagen violándome la mente.
En el tú que existe en la mente de mi tú.
Es más mío que tuyo. Es lo más mío que tengo.
Me anestesias la gramática.
Te tengo no es complemento indirecto.
Tengo las manos heladas. Todo se escribe solo.
Una parte tuya existe.
En tu imagen violándome la mente.
En el tú que existe en la mente de mi tú.
Es más mío que tuyo. Es lo más mío que tengo.
Me anestesias la gramática.
Te tengo no es complemento indirecto.
viernes, 20 de enero de 2012
El chico del bus.
Lo vi y pensé: No, nunca. Es feo. Cinco minutos más tarde me encantaba. Me encantaba el cordón que colgaba despreocupado de su sudadera. Me encantaba esa mirada vaga y perdida. Me encantaba el ángulo de inclinación de su rodilla izquierda . Me encantaban sus labios y sus manos.
Se bajó del bus en El Punto. Si no estuviera escribiendo esto, diría que lo olvidé cuando giró la esquina.
Se bajó del bus en El Punto. Si no estuviera escribiendo esto, diría que lo olvidé cuando giró la esquina.
jueves, 19 de enero de 2012
llegué tarde a clase.
El cesped crujía debajo de la suela de goma. Lloraba. Gemía. Gritaba. No recuerdo la última vez que me había detenido en esa sensación. Despreocupación, no de inocencia, sino de esa ingenuidad que hace que te olvides de todos los miedos por un momento. Perder la cabeza en el puro placer epicureísta que nos remiten hojas verdes y detalles triviales de la naturaleza. Es lo poco que nos queda de nuestro instinto.
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